De la mano de las creatividad de las profes Valeria y Laureana, los alumnos y alumnas se pusieron el traje de cocineros para llevar adelante un proyecto tan divertido como delicioso: elaborar su propio helado de frutilla desde cero. Y lo más lindo de todo es que no se trató de mirar una receta, sino de hacerla con sus propias manos.
El proceso arrancó con la tarea más importante: la higiene y la preparación. Los chicos se organizaron en equipo, lavaron cuidadosamente cada una de las frutillas y, con mucha concentración y cuidado, se pusieron a cortarlas. Después vino el momento de exprimirlas para ir dándole forma a la mezcla, una tarea en la que nadie quiso quedarse afuera.
Con la preparación lista, llegó la prueba de la paciencia: llevar todo al freezer y esperar a que el tiempo hiciera su magia. ¡La ansiedad y la expectativa en el aula se podían cortar con cuchillo!
Finalmente, llegó el momento más esperado. Abrieron el freezer, sirvieron los helados y se armó la gran ronda de degustación. Las caras de felicidad, las risas y los comentarios cómplices fueron la prueba indiscutible de que el helado de frutilla había quedado simplemente increíble.
¡Felicitaciones a los chicos y chicas de segundo A y B, y a las seños Vale y Laureana por regalarles esta hermosa experiencia que, sin duda, va a quedar guardada en sus recuerdos! ¡Excelente y maravilloso trabajo!


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